Recorremos las mesas de nuestra cantina para conocer de primera mano las impresiones de nuestros comensales.

Ana y Ricardo han venido por primera vez al proyecto. “Me ha gustado mucho el espacio y me parece muy interesante el proyecto, que los chavales estén aprendiendo mientras trabajan de verdad, con público real”, explica Ricardo, que asegura que sorprende entrar en un centro de formación “y que luego se convierta en un restaurante”. “Yo soy vegana y me parece fenomenal que podamos comer unos platos tan ricos”, comenta Ana, que asegura que le ha gustado mucho “un plato más o menos sencillo, que es tempura, pero el toque de la mayonesa con wasabi ha sido una combinación de cosas sencillas con un punto innovador que está guay”.

Preguntados por la experiencia de los camareros en formación, Ricardo asegura que prefiere “este servicio que he recibido a otros sitios a los que he ido, de mucho más nivel” y está convencido de que es “diferente a otro sitio, porque no es como ir a otro restaurante”. Ana añade que una parte importante para ir a la Cantina Ebro es “saber qué estás haciendo, que eso sea posible para que sigan formándose”.

Susan, es la segunda vez que viene a la Cantina Ebro. “Me recomendó este proyecto un amigo y me llamó la atención”, explica. “Me encantan las nuevas recetas, probar nuevos platos y las experiencias gastronómicas” asegura e indica que hay dos cosas que le han terminado de convencer en la Escuela Gastronomix: la opción vegana y que sea accesible económicamente.

“La experiencia en sí es completa, porque esperas a ser invitado a entrar, te dan la bienvenida, ves a los chicos un poco nerviosos preparados para servirte”, explica la comensal que disfruta viendo el proceso de aprendizaje de los alumnos y de los platos, cada vez más complejos según avanza el curso. “Me ha parecido esta vez especialmente lograda el emplatado, muy bonito y apetecible”, destaca, que junto al pan recién hecho ha hecho se vaya de contenta que la primera vez que vino.
