La clausura de Gastronomix dejó una de esas imágenes que explican un proyecto mejor que cualquier dato: alumnos, profesores y familias reunidos para celebrar el final de curso, compartir recuerdos y mirar hacia lo que viene. ¡Y una gran sorpresa!
El ambiente fue un poco menos académico pero mucho más de comunidad en este día tan especial, donde invitamos a familiares y amigos a acompañar a los 50 alumnos de Madrid. Hubo reencuentros alrededor de las paellas, conversaciones entre padres y docentes sobre el camino recorrido y, sobre todo, mucho orgullo por parte de los jóvenes que han pasado por las cocinas y talleres del programa.

Para explicar cómo fue el año, los profesores y las coordinadoras ofrecieron unos cortos discursos deseando lo mejor para esta etapa que inician, ya que muchos tienen por delante las prácticas formativas y, sobre todo, terminar sus estudios. Después llegue el momento de escuchar a los alumnos, que gracias a unos representantes tanto de la edición salada como de Sweet Gastronomix agradecieron lo aprendido, destacaron lo que más les ha gustado y reconocieron el efecto de comunidad que la mayoría tienen al pasar por la Escuela Gastronomix.


Después recogieron los productos de Ebro Foods, el principal colaborador del proyecto social a través de su fundación, para que cocinen mucho este verano y sigan practicando lo aprendido. También las propinas recogidas a lo largo del año en la Cantina Ebro, que cada año tiene más reservas y más caras que repiten en este divertido restaurante en prácticas. Durante el curso, los participantes no solo han trabajado técnicas culinarias. También han entrenado habilidades que son igual de importantes en una cocina profesional: organización, puntualidad, comunicación, trabajo en equipo y capacidad para resolver problemas bajo presión. Ese enfoque integral es uno de los rasgos que el propio proyecto destaca como seña de identidad.
Siempre decimos que la Escuela Gastronomix es mucho más que una formación en cocina, ya que ayuda a los estudiantes a ver mejor su futuro, a aprender habilidades sociales y a trabajar en equipo. Pero también sirve para conocernos y ver nuestras pasiones. Y cuando una de ellas es la música, en Gastronomix se abren las puertas de par en par y acogemos al grupo de uno de nuestros alumnos que nos deleitó con cumbia y trajes tradicionales del Salvador.


Uno de los mensajes más repetidos durante la jornada fue que el acto no se vive como un “punto final”. Para muchos alumnos es el comienzo de una nueva etapa: prácticas, búsqueda de empleo, más formación o primeros pasos en hostelería y restauración. Para las familias, la oportunidad de ver cómo un interés por la cocina se ha convertido en una experiencia formativa completa. Y para el equipo Gastronomix un buen momento de dar las gracias a todos los que hacen posible este proyecto: Ebro Foods y sus marcas (Garofalo, SOS, Harinas Santa Rita, Brillante, Scotti, La Fallera, Sundari), Entrecanales con sus vinos La Poda y Glorioso, la cerveza artesana La Cibeles, Uniformes Gary’s, Kutoroga, Café Las Antillas, muebles Ezpeleta, Ponlo!, BeFresh y la Fundación La Casa y El Mundo.
